HABLA UN AVIADOR DE LA REPUBLICA

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Este magnífico libro es la historia personal de un aviador de la República durante la Guerra de España ( 1936 - 1939 ).

Caractéristiques

Format 25 x 14 x 4 cm
Nbr. de pages 382
Finition Cartonné
Particularités Jaquette, carte d’abonnement
Année d’édition 1973
Langue Español
Etat du livre Très bon état
Auteur Juan Lario Sánchez
Editeur G. DEL TORO. EDITOR

Description

Libro de Aviación
A MODO DE INTRODUCCION
Indudablemente, la Guerra Civil Española representa en el contexto histórico nacional, uno de los más importantes acontecimientos de la lucha por la hegemonia ideológica y clasista desarrollada en los cuatro primeros decenios de nuestro turbulento siglo XX.
La lucha entablada en 1936 venía escoltada por una aureola de casi sucesivas guerras exteriores ( finales del siglo XIX y años sucesivos del XX ) y de infinitas jornadas de luchas intestinas, de puertas para adentro. La sociedad española se dirigió al conflicto armado después de recorrer un tortuoso camino muy resbaladizo, incierto, dinamitado y con síntomas escasos de prosperidad robusta y de paz prolongada para el disfrute del modesto ser hispano.
( ... ) ¿Causas? Motivos? ¿Razones? 
( ... ) Ya era tarde para introducirse en los laberintos de la razón. A las palabras gordas siguieron las armas flacas y las armas gordas. La bayoneta y el cañón, protegidos por rellenos pájaros de acero y panzudos navíos de línea, se sacudieron el polvo acumulado durante años en sus nidos de espera. Carne hispana, atacada por el virus de la rabia, esperaba en ambas partes para lanzarse al supremo sacrificio. Ríos de baba maligna inundaron ciudades y aldeas, campos y mares. Luego el aire del ambiente nacional quedó emponzoñado a causa de la carroña acumulada por doquier. Ya no se podia retroceder. El camino escogido habia que cubrirlo, a pesar de los pesares.

Juan Lario Sánchez ( 1918 - 24 de junio de 2000 ) nació en Madrid ( España ), hijo de un maestro albañil del popular barrio de Ventas.
Años juveniles. La Guerra de España.
Tenía 13 años cuando se proclamó la II República española en abril de 1931.
Estaba inmerso en sus estudios como Ingeniero Técnico de Caminos cuando el levantamiento del 18 de julio de 1936. Como la mayoría de operarios y estudiantes de su barrio, se encuadra en las milicias populares del 4º Batallón de Juventudes de Las Ventas. Participa en los combates defensivos de la capital contra las tropas franquistas en la Sierra y la carretera de Burgos, alternando las trincheras con la vida de la retaguardia en la capital. Admiraba los combates aéreos sobre el cielo de Madrid, envidiando a esos pilotos que manejaban con pericia los Chatos, Moscas, Pavas o Fiats.
A principios de 1937 participa en los combates de Aravaca y Pozuelo, donde es herido en un pie y una mano; trasladado convaleciente a Valencia, regresa en marzo a su unidad ya como sargento.
Su paso a la aviación.
En abril del mismo año el ejército republicano convoca plazas para la aviación. Juan Lario no duda en presentarse, superando las pruebas de acceso. Inicia las clases y la instrucción en el Monasterio de los Jerónimos y en Murcia, pasando el 22 de mayo a Barcelona, donde los miembros de la Segunda Promoción, de la que forma parte, son embarcados hacia Marsella, Odesa y finalmente en ferrocarril a Moscú. La Unión Soviética tenía preparado un programa específico para los aviadores de la República en la base aérea de Kirovabad, y a la Segunda Promoción les prepararon para volar en el Polikarpov I - 15 ’ Chato ’. Tras unos meses de entrenamiento, y un periplo de regreso a través del continente europeo, regresa a Madrid el 31 de diciembre, demasiado tarde para asistir al sepelio de su padre, muerto el día 12.
Su primer destino le lleva a formar parte de la 4ª Escuadrilla de Chatos ( con apenas 4 aviones ), en Sabadell, bajo el mando del veterano piloto Ladislao Duarte. Para la batalla de Teruel se unen en El Toro y Barracas cuatro escuadrillas de Chatos, y sobre los cielos turolenses llegan los primeros enfrentamientos con los aviones alemanes y sus tácticas de vuelo. A lo largo de los meses de abril y mayo, esas escuadrillas de Chatos y Moscas se van retirando de Aragón a Cataluña, estacionándose finalmente en El Vendrell. En los días de mayo Juan Lario sufre un accidente y es hospitalizado en Barcelona. Ya repuesto, el 25 de ese mes es destinado al nuevo Grupo 28 en el aeródromo de Celrá. La escuadrilla estaba al mando del comandante Lacalle, formado con aviones Grumman FF - 1, un biplano y biplaza armado con dos ametralladoras de 7,7 mm y capacidad para 6 bombas de 50 kilos. Tras los entrenamientos, Lario, dando prueba de su valía, es ascendido rápidamente a teniente.
A lo largo del otoño de 1938 las escuadrillas se van retirando en Cataluña, hasta que cae Barcelona en manos de los nacionales, el 26 de enero de 1939. Las Fuerzas Aéreas Republicanas disponen todavía de 50 aparatos y algunos aeródromos, pero en medio de una gran desorganización y desánimo entre sus miembros. Finalmente, en febrero desde el último aeródromo de Villajuiga la escuadrilla de Lario emprende la retirada final hacia Francia. Recluído en el campo de concentración de Argelés, Juan Lario protagoniza al menos dos intentos de evasión, pero sin éxito. Es trasladado junto con un grupo de 50 aviadores al campo de Gurs ( Pirineos Occidentales ), donde finalmente consiguen de las autoridades francesas documentación y pasaporte para emigrar a la U.R.S.S. El 29 de mayo embarcan en Le Havre hacia la Unión Soviética.
Destino la URSS. La Gran Guerra Patria.
Juan Lario y sus compañeros desembarcan en Leningrado el 7 de junio de 1939. Las autoridades soviéticas les dan la bienvenida y Lario es destinado a Járkov, donde tras un descanso consigue trabajo como delineante ( su titulación civil ) en una fábrica de maquinaria agrícola. A principios de 1941 solicita traslado a Moscú, donde realiza estudios de sociología. Allí le sorprende el ataque de Alemania a Rusia, la operación Barbarroja de junio. Tras la sorpresa inicial, los españoles republicanos enseguida solicitan integrarse en el Ejército Rojo, argumentando su experiencia militar en la Guerra Civil y sus conocimientos militares en la lucha contra los fascistas. En Moscú son reclutados y uniformados 150 españoles. Todos partieron a sus destinos de combate, excepto 3 pilotos, Domingo Bonilla, Antonio Arias y Juan Lario, encargados por las autoridades militares en la confección de un informe sobre los veteranos españoles de las Fuerzas Aéreas Republicanas que pudiesen encontrarse en territorio soviético. Al cabo de quince días comienzan a llegar los primeros incluídos en la relación del informe, afincados en Moscú y otros puntos de la U.R.S.S. Se forma el núcleo original ’ de los Diecinueve ’, compuesto por 15 pilotos, un observador, un ametrallador - bombardero y 2 mecánicos.
’ Guerrilla aérea ’ en los Urales y defensa de Moscú.
El grupo realiza vuelos de entrenamiento con los entonces modernos cazas Yak - 1 y Yak - 7 en el aeródromo de Chékalov, cerca de Moscú. A finales de agosto los trasladan a la ciudad de Sverdlovsk, en plenos Montes Urales, para llevar un novedoso y sin precedentes programa de ’ guerrilla aérea ’, cuyo objetivo era engañar a los alemanes usando sus propios aviones para volar sobre su retaguardia y aeródromos sin levantar sospechas hasta el último momento, y también cooperar con los partisanos desde el aire. Se entrenaron con varios tipos de aviones alemanes : Junkers Ju 88, Dornier Do 217, Messerschmitt Bf 109 y Messerschmitt Bf 110 ( conseguidos antes de la invasión nazi o traídos con sigilo desde el conficto civil español ), aprendiendo y aplicando las tácticas de la Luftwaffe. Juan Lario pilota un Bf 109, que le valió de valiosa experiencia para el futuro.
Grozny. Defensa del Cáucaso.
Juan Lario, junto con los pilotos de caza Francisco Paredes e Isidro Nájera son enviados a Grozny, para unirse a la 105 División Aérea Táctica, bajo el mando de aviadores rusos que habían combatido en España. Lario opera con un Yak - 3 que le parece de similares características que los MiG, pero más ligero, con mayor maniobrabilidad y notable potencia de fuego. Su misión era ayudar en la defensa de la zona petrolífera del Cáucaso y Azerbaidjan.
Stalingrado y de nuevo la ’ guerrilla aérea ’.
Pero los acontecimientos bélicos se precipitan y nuestro protagonista es de nuevo llamado por el Estado Mayor de la Aviación de Caza a Moscú. Se le encomienda el mando de una escuadrilla con la que de inmediato parte al frente Noroeste, donde arranca la ofensiva soviética de octubre de 1942. Pero la crítica situación en Stalingrado paraliza dicho ataque, y nuevamente Juan Lario es trasladado, pasando a formar parte de la 105 División Aérea, en las proximidades de la urbe del Volga. Su unidad participa en el cierre del cerco sobre el 6º Ejército de Friedrich Wilhelm Ernst Paulus ( 1890 - 1957 ), entre duros combates en los que dos compañeros españoles mueren derribados en acción.
El aviador español es puesto a los mando del nuevo y potente Yak-9, armado con dos ametralladoras de 13 mm y bien equipado contra el frío de los cielos rusos. Aparte de algunas misiones especiales, la función de su regimiento era colaborar con las unidades de tierra, defenderlas de la aviación enemiga y apoyar desde el aire las acciones de la infantería y los grupos blindados. La Luftwaffe era un enemigo temible, pero cada vez con menos aeronaves, sin apenas relevos, escaso combustible y con su personal de tierra mal preparado para el invierno de la estepa. Era el inicio del ocaso alemán.
Entonces el mando aéreo ruso de la zona acuerda recuperar la idea de la ’ guerrila aérea ’, requiriendo a Lario por su experiencia en la misma. Utilizando aviones alemanes capturados, se forma una unidad para actuar de forma engañosa contra las formaciones enemigas y sus aeródromos. Incluso, aprovechando la cruz gamada en las alas, se llevaron a cabo espectaculares misiones de robo de aviones en las propias narices de los alemanes. La unidad guerrillera también efectuaba vuelos de reconocimiento sobre zona alemana sin levantar sospechas. Bien es cierto que también daba lugar a situaciones de alto riesgo frente a los aviones soviéticos, y en más de una ocasión estuvieron a punto de ser derribados por sus propios camaradas. Otra táctica de la guerrilla aérea era la de colocarse en formación de escolta tras los Junkers Ju 52 que se arriesgaban de noche para abastecer a los sitiados en Stalingrado, y aprovechar para ametrallarlos; un buen número de transportes alemanes fueron derribados de esa manera.
A finales de diciembre de 1942 el mando ordena poner punto final a la experiencia guerrillera; ya no era necesaria dado que el colapso alemán era total y ya solo era cuestión de días la rendición del 6º Ejército.
El avance hacia el oeste. Kurks, Ucrania, Polonia y Berlín.
Durante el imparable avance soviético hacia el oeste, Juan Lario tuvo la ocasión de probar los diferentes aviones aliados que iban llegando a las Fuerzas Aéreas Soviéticas gracias al programa de Préstamo y Arriendo. Se entrenó con los americanos Douglas A - 20 Boston, Curtiss P - 40 Kittyhawk y los P - 39 Aircobra, también con los Hurricanes y Spitfires Mark IX británicos.
En los combates sobre Járkov comenzó a volar con el Spitfire, reconociendo más tarde haber sido el avión más maniobrable y noble que había pilotado, con una enorme potencia de fuego ( 2 cañones y 4 ametralladoras ), pero con el defecto de tener un tren de aterrizaje demasiado estrecho. Sobre los aviones alemanes, Lario opinaba que el Focke - Wulf Fw 190 era el más temible.
Desde julio de 1943 la succesión de frentes de guerra llevan a Juan Lario a volar sobre varios campos de batalla, combatiendo en el gran choque de blindados del saliente de Kursk. Luego irá progresando a lo largo de Ucrania, reconquistando Kiev. Desde 1944 avanza a través de Polonia, Lvov, Cracovia, Katowitz...
Ya en 1945, se detiene brevemente en Breslau, antes de llegar a Berlín. Los pilotos alemanes lucharon con tesón hasta el final con los escasos aviones que les quedaban, pero poco podían hacer ante oleadas de 2.000 aerovanes pilotadas por tripulaciones motivadas y con sed de victoria. El último combate aéreo de Juan Lario ocurrió el 30 de abril de 1945, sobre cielo berlinés a bordo de su Spitfire Mark IX. El 7 de mayo Alemania firma la capitulación.
Posguerra en la U.R.S.S. y regreso a España.
El apabullante historial de vuelo de Juan Lario es propio de un as de la aviación, teniendo en cuenta que las unidades en las que sirvió no eran propias de caza y derribo, sino de acompañamiento, escolta, apoyo a unidades de tierra, reconocimientos y tareas de retaguardia. Desde junio de 1941 hasta abril de 1945 su libro de servicios tiene anotados 2.660 vuelos, con 886 acciones de guerra y 97 combates aéreos, con 27 derribos certificados. El propio piloto reivindica 7 victorias más durante la Guerra Civil española.
Lario escribió que la fortuna volaba con él, ya que nunca fue derribado. La situación más dramática a la que se vió enfrentado ocurrió en Rusia cuando tuvo que efectuar un aterrizaje forzoso con su avión en medio de un campo de minas.
Al igual que otros pilotos españoles que combatieron por la Unión Soviética, recibió numerosas condecoraciones: una Orden de la Bandera Roja, 2 de la Estrella Roja, 2 de la Gran Guerra Patria y varias de campaña.
Permaneció en las filas de las Fuerzas Aéreas Soviéticas hasta 1948, cuando pasó a la vida civil. Dos años antes contrajo matrimonio con Maria Laurentivna, trabajando en Moscú y estudiando en la Universidad, en la cual se especializó como traductor técnico y cursó estudios de Ciencias Politicas y Económicas.
En 1957 decide regresar a España con su mujer y dos hijas. El régimen franquista no pone ningún obstáculo al respecto. Sus conocimientos le facultan para poder trabajar en la fábrica ENASA de camiones ’ Pegaso ’ en Madrid, donde alcanzó el puesto de especialista en el Departamento de Relaciones Industriales. Paralelamente durante sus últimos 20 años escribe varios trabajos literarios, crónicas, artículos y libros sobre aviación y los dos conflictos en los que participó.
Ya en la época de la transición democrática, a mediados de los 70, el gobierno español le concede el grado de Coronel Retirado del Ejército del Aire, con permiso para vestir el uniforme. También participó en congresos del Comité de Veteranos de Guerra en Rusia.
Juan Lario Sánchez falleció en Alcalá de Henares ( Madrid, España ), a los 82 años de edad ; admirado por amigos veteranos de muchos años, fue un hombre íntegro que mantuvo sus ideales con honor, reconocido por historiadores y militares como un valeroso aviador de la familia aeronáutica española.
( fuente : daysonwar.blogspot.com )
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